Infantes de la Marina de Guerra de Estados Unidos y soldados afganos avanzaban el jueves con dificultad a través de campos minados para eliminar los últimos focos de insurgentes en Marjah, fortificación del Talibán en el sur del país, mientras mercados de vegetales reanudaban su comercio en otras partes de la ciudad.
El avance de los infantes de Marina era lento debido a la dificultad del terreno sin carreteras, con pocos senderos y muchas minas ocultas, pero no había disparos a media mañana. Varios vehículos blindados cayeron en canales de riego mientras que otros resultaron dañados por minas.
El último par de días ha sido relativamente tranquilo, con enfrentamientos limitados con insurgentes, mientras las tropas aseguran áreas que ya han tomado y se colocan en posición para acabar con la resistencia final de los rebeldes en la zona.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) dijo en un comunicado que aunque aún ha habido tiroteos en el poblado, la cifra de residentes que están regresando se ha incrementado en días recientes y han abierto negocios de venta de teléfonos y computadoras, así como de frutas y verduras frescas.
El ataque masivo en la provincia de Helmand, con un total de 15.000 soldados de la OTAN y de Afganistán, es la operación militar más grande en el país desde el derrocamiento del régimen del Talibán en el 2001. La estrategia de la OTAN es eliminar a los combatientes islámicos en un poblado que les ha servido como base logística y sede de su operación de tráfico de droga, restaurar la presencia del gobierno afgano y apresurar el establecimiento de servicios públicos en un intento de ganar la confianza de las comunidades locales.
En una señal de que el esfuerzo de la OTAN para ganarse a la población podría estar dando frutos, los avisos de los residentes sobre presencia de bombas se han incrementado casi 50%, dijo el organismo internacional.
Al acercarse la ofensiva a su segunda semana, han muerto 13 soldados de la OTAN y tres de Afganistán, según oficiales militares. Ochenta soldados de la alianza y ocho soldados afganos han resultado heridos.
Al menos 28 civiles han muerto, incluidos 13 niños, según la comisión afgana de derechos humanos.